El primer paso que tienes que dar si deseas poner una queja o reclamación sobre un producto comprado por Internet, es acudir al propio vendedor on line para intentar solventar la incidencia.
Deberás presentar la queja o reclamación a través de su servicio de postventa y no puedes olvidar guardar una copia, ya que servirá como prueba de tu problema. Además, como las empresas tienen la obligación de ofrecer un teléfono y una dirección, puedes hacer llegar tu queja a través de un burofax.
Si no obtienes respuesta o la solución que te dan no te satisface, puedes acudir a la administración de Consumo para que te asesoren, bien a través de nuestra Oficina Virtual, bien acudiendo a una Oficina Municipal de Información del Consumidor (OMIC) o a las Asociaciones de Consumidores y Usuarios. Puedes consultar las que tienes más cerca de tu domicilio pinchando aquí.
Ten en cuenta que si se trata de una empresa de un Estado perteneciente a la Unión Europea, puedes acudir al Centro Europeo del Consumidor. Si es de otro país extranjero la vía es a través de la plataforma econsumer.gov, cuya labor se centra en las quejas transfronterizas en comercio electrónico. Como último recurso, ya que resulta caro y se trata de un proceso largo, puedes acudir a los tribunales de Justicia ordinaria, tanto por la vía civil como por la penal.
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